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| SIGLOS DE TRADICIÓN DETRÁS DE CADA BOTELLA. |
En este triángulo hay una tierra blanca, muy rica en carbonatos de calcio: la tierra "Albariza", que se esponja con la lluvia y se cierra con el calor, reteniendo el agua que en la sequía podrá alimentar a la vid. Las mejores son las clasificadas como “Albariza Superior”. Estas tierras suelen encontrarse en alturas y lomas suaves. Además de aire templado, hay un factor esencial para la crianza de los vinos: la brisa marinera, es decir el aire y la humedad del Atlántico que, además, hacen posible realizar en vinos tan peculiares como el Fino en Jerez y la Manzanilla en Sanlúcar de Barrameda, una crianza de tipo biológico al desarrollarse en la superficie del vino una capa de levaduras llamada “Flor". Existen tres variedades de uva para la obtención del mosto o materia prima: Palomino (Palomino Fino en Sanlúcar) para los vinos secos, Pedro Ximénez y Moscatel para los vinos dulces. Los Vinos de Jerez se crían durante largos años en las botas de nuestras bodegas antes de llegar a sus manos, por medio del artesanal y único en el mundo, Sistema de Criaderas y Solera. Son verdaderas joyas enológicas. El sistema de Criaderas y Solera también lo utilizamos para la crianza del Brandy de Jerez y del Vinagre de Jerez. |
