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Es una bebida
espirituosa de gran calidad reconocida en todo el mundo. Su tradicional
y singular sistema de elaboración –el envejecimiento mediante
el artesanal sistema de Criaderas y Solera típico del Marco de
Jerez– la convierte en una bebida única. La zona de elaboración
y envejecimiento se reduce exclusivamente a los términos municipales
de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar
de Barrameda, lo que le dota de unas características organolépticas
propias y singulares.
El Brandy de Jerez es
la principal bebida espirituosa de cuantas se producen en España.
De entre ellas, es la más consumida en España después
del whisky; y es también la bebida espirituosa española
más exportada: representa más del 50% del total de las
exportaciones de este tipo de bebidas.
Historia
Las técnicas de destilación
del vino para obtener el alcohol nos fueron legadas por los árabes,
quienes se establecieron en Jerez y su zona desde el año 711
hasta su definitiva reconquista por Alfonso X “El Sabio”
en 1264.
La destilación de vinos para obtención de aguardientes
y para el encabezamiento
–fortificación– de vinos, aparece en Jerez en el
siglo XVI. A mediados del siglo XIX se empezaron a crear las primeras
Soleras de Brandy de Jerez.
Elaboración
El Brandy es la única bebida espirituosa
que procede de la destilación del vino, mientras que las demás
proceden de la destilación de cereales, remolacha, caña
de azúcar, patata, etc. Para producir un litro de Brandy es necesario
destilar y obtener lo mejor de 4 litros de vino.
Una vez obtenido el vino joven se pasa al sencillo proceso de destilación,
que consiste, básicamente, en calentar el vino en un recipiente
adecuado y condensar la evaporación haciéndola pasar por
frío. Para realizar este proceso de destilación de vinos,
utilizamos un alambique llamado “alquitara”
–introducido por los árabes– que es de cobre y fuego
directo, para el que se emplea leña de encina.
Los aguardientes obtenidos en las alquitaras, menos de 65% en volumen,
se denominan tradicionalmente “Holandas”.
De ellas descartamos las cabezas y colas, seleccionando sólo
la fracción central de los aguardientes llamada “corazón”,
que es la de mejor calidad.
El envejecimiento de Brandy lo realizamos en botas de roble americano,
previamente envinadas con Oloroso, y mediante el tradicional sistema
de Criaderas y Solera. De esta forma, y dependiendo del tiempo de envejecimiento,
va adquiriendo su carácter, su sabor, su aroma, su cuerpo, sus
matices de color, su personalidad.
TIPOS DE BRANDY DE JEREZ
Brandy de Jerez Solera
De color ámbar, con un
aroma donde aún asoman ciertos rasgos del destilado con ligeras
notas salinas si ha sido envejecido en botas de fino, o bien con toques
de vainilla si lo ha hecho en botas de oloroso.
El tiempo de envejecimiento debe ser superior a seis meses y el contenido
de componentes volátiles superior a 200 mg por cada 100 cc.
Brandy de Jerez Solera Reserva
De tonos más oscuros que el Solera
y algo menos luminoso por su mayor envejecimiento. Aromas más
dulcificados y complejos. Al paladar se hace más persistente
y equilibrado.
Su tiempo de envejecimiento debe ser superior a un año y el contenido
total de sustancias volátiles, superior a 250 mg por cada 100
cc.
Brandy de Jerez Solera Gran Reserva
De tonos caobas y yodados por su mayor
vejez y concentración de los componentes. Su aroma presenta rasgos
de enorme complejidad, con sensaciones dulces. A la boca es untuoso,
suave y con el persistente sabor amargo de los taninos del roble.
Tiempo de envejecimiento mínimo de tres años y contenido
total de sustancias volátiles superior a 300 mg por cada 100
cc.
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